Miércoles de ceniza.

Éste año he aprovechado la oportunidad de que al trabajo ha llegado un sacerdote al trabajo para poner la ceniza.

Si bien, no soy un asiduo asistente a misa, me doy cuenta de que muchos van porque cumplen con su papel de católico, pero no lo hacen de corazón.

Y como cada ocasión que voy, es para estar criticando, mejor no ir, preferible ir en un rato en el que uno se sienta tranquilo y relajado para realmente platicar con Dios en su casa.

Aunque Dios esté todo el tiempo con nosotros y nos visita continuamente en nuestra casa, nosotros también debemos visitarlo en la suya, pero sin establecer prejuicios de todos los que nos rodean cuando estamos en la misa.

De que sirve estar dándose golpes de pecho, ir a comulgar y rezar; siendo que no la pasamos peleando por el lugar para sentarse, criticando la manera en como vamos vestidos, si rezamos, si cantamos, estamos pendientes de todo, menos de ir y estar en paz con Dios y con quienes nos rodean.

Seguiré mi consejo e iré más seguido a misa, pero evitando todo lo que estoy criticando en éste momento.
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