Crónica de una boda anunciada (IV).


Mientras esperaba a mi amigo , me senté en las sillas que tenemos en la sala del departamento y justamente cuando llegó éste cuate, al despedirme de mi papá, él se da cuenta de que al esmoquin se le pegaron hebras de la tela de los sillones.

Clásico que toda la tranquilidad se perdió en ese instante y a buscar un rollo de papel especial para limpiar éste tipo de telas. Así que después de limpiar donde fuera necesario ya estaba listo para irme.

Me despedí de mi papá y me subí al auto de mi cuate, en busca del jardín japonés de Los Colomos para las fotografías. Llegamos con unos cuantos minutos de retraso por lo que al llamar al celular a mi esposa, me da la sorpresa de que tenía varios minutos de retraso.

Al estar esperando en el estacionamiento de Los Colomos, veo que llega el fotógrafo y estuvimos platicando con él, mientras yo a mi amigo le di un PSP para que se entretuviera escuchando música, aunque él habría preferido algún videojuego.

Otra llamada a mi esposa, más minutos de retraso. Finalmente, la vimos llegar acompañada de mi cuñado y de uno de sus primos. Mi cuate nos hizo favor de hacer los respectivos pagos para entrar y nos encaminamos al jardín.

Mientras nos colocábamos en las ubicaciones que el fotógrafo nos indicaba, las persoans nos observaban con curiosidad, cuando concluímos, ya teníamos bastante retraso por lo que teníamos que apresurarnos y encaminarnos a la iglesia, nuevamente un suceso inesperado.

Una niña estaba fascinada con el vestido de novia de mi esposa y se acercó a decirle que se veía muy bonita, que le gustaba mucho el vestido y que si podía tomarse una foto con ella. La señora simplemente no encontraba la cámara, luego que la foto no había salido bien, que otra más, una última para asegurarse de que había tomado la foto bien.

Otra señora felicitándonos, ¡vámonos que ya se nos hizo tarde!

Claro, yo que debía salir primero junto con mi amigo, salimos al último del jardín y la misa era a las doce en punto. Mi cuate que ya tenía la experiencia de su boda me hizo una pregunta que considero obligatoria y que se la habían hecho a él también: ¿Estás seguro de querer hacer ésto? Todavía estas a tiempo." Mi respuesta: "Claro que sí" y ambos nos empezamos a reír.

Ya estábamos muy cerca, pero cierto tráfico nos detuvo y mientras nos ubicábamos y decidíamos cual sería la ruta más adecuada para llegar a la entrada de la iglesia, el tiempo avanzaba muy rápido y faltaban pocos minutos para que fueran las doce en punto.

Un autobus de pasajeros estorbando el paso, un semáforo cambiando de amarillo a rojo nos detenía posteriormente, "no te preocupes, llegarás a tiempo" me decía mi cuate.

Avanzamos a un costado de la Catedral de Zapopan y tenemos que dar una vuelta en "U" pero no es posible tenemos que avanzar un poco más. El reloj marca las 11:57. Damos la vuelta pero nos detiene otro semáforo. Son las 11:58. El semáforo no cambia al verde y hay personas atravesando la calle. Las 11:59 y para variar personas que se arrojan para ganarle el paso a los automóviles y nos retrasan un poco más.

Las 12:00. Me bajo del automóvil y veo que el cortejo está afuera de la iglesia y me apuro a llegar porque veo que todos están listos y me siento avergonzado de llegar tarde y no dar inicio a tiempo.
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