Crónica de una boda anunciada (III).

Llegó el día viernes, muchos imprevistos y pendientes en el trabajo que fuí resolviendo
y/o tratando de resolver lo más rápido posible para que nada me detuviera a la hora de salir.

Claro que uno dispone y otra cosa sucede, en fin.. esa noche ví a un par de amigos que
vinieron a la boda y estuvimos platicando un par de horas, así que otra noche de desvelo.

El sábado que fue el día de la boda y el más importante se sucedieron muchas cosas inesperadas,
por principio de cuentas, había yo dejado listos los zapatos, el esmoquin, etc., para no perder
tiempo y que cuando pasara un amigo y compañero de trabajo solo subirme a su coche e irnos a la
sesión de fotografías.

Después de un refrescante baño, salió la primer sorpresa del día. El día que fuí por el
esmoquin, en el momento que me lo entregaron, lo ví, pero no lo había observado detenidamente.

Yo había seleccionado un diseño en color gris para el chaleco y la corbata, claro que el sábado
al observar con calma, no era el diseño que me había gustado y la corbata era negra, claro que
como estaba más apurado por ir al hotel por mi papá ese día, no me fijé porque me preocupaba más
ir por él y apurarnos para la reunión que tendríamos esa noche con mis suegros.

No importaba, se veía muy bien de todas formas y terminé de arreglarme, mi mamá y mi hermana se
fueron a sus respectivas actividades para estar muy guapas en la boda, así que me quedé con mi
papá esperando a mi amigo.

Continuará...
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